El ataque de Franelon y la chica Carolina Herrera
Uno pensaría que cuando finalmente logras entrar a trabajar a un lugar decente con camión privado a la empresa tus múltiples batallas contra el servicio de transporte público y el folklor de la gente bonita con tendencias a repegarte el camarón, las nalgas y cualquier otra parte del cuerpo que les sude como chicharronero de tianguis habrían terminado, pero no. El karma simplemente no es tan buena ondita con los asalariados.
Los primeros días que me toco viajar en el autobús de la empresa pensé que estaba en la gloria:
Asientos reclinables, cortinas, ventanas limpias, tapicería sin mocos embarrados, pasajeros que por lo menos estaban conscientes de la invención del desodorante y un chofer que para variar no arrancaba cuando aun tenias medio trasero fuera del camión. Si a todo esto le suman que a duras penas llegábamos a los veinte pasajeros por viaje, podría decirse que todo era perfecto.
Y digo "era" porque la fantasía no duro ni dos semanas...
En ese lapso de tiempo los asientos dejaron de reclinarse al ya no soportar el peso del informático promedio, las cortinas ya eran más bien una especie de servilleta colectiva, la población de chicles y de mocos se incremento exponencialmente y para cerrar con broche de oro nos cambiaron a nuestro amado chofer por uno de esos cabrones que parece que se escaparon de almoloya en una balsa hecha con pelos púbicos y botes de jugos boing.
Peeeeeeeero a pesar de todo esto, el autobús empresarial seguía siendo infinitamente mejor que el transporte urbano. Me refiero a que por lo menos podías llegar todos los días sin oler a menudo y conservando la virginidad relativa de tu retaguardia.
Entonces, éxito ?!?
Hah !! Claro...
Toda la tranquilidad en esa ruta de transporte termino con la llegada de un cabron TAN maloliente, marrano, fétido, apestoso, putrefacto, nauseabundo, infecto, rancio, pestilente, hediondo, carapedo, pútrido, asqueroso, repugnante, repulsivo, blah, etc, blah, que cuentan las malas lenguas que lo primero que hizo la enfermera al verlo nacer fue tratar de ahogarlo en una cubeta de maestro limpio.
"El franelon" es el apodo con el que la población de la planta bautizo a este sujeto. Podría comenzar a describirlo como un sujeto alto, disléxico, gordo, prieto y con cara de pendejo, pero tales características realmente palidecen ante sus dos habilidades principales, únicas dentro de todo el reino de la creación y probablemente el universo.
La primera son sus genes de trapeador, mismos que le confieren el súper poder de irradiar el olor a culo de hasta más de veintisiete especies de animales diferentes y dejarlo impregnado de forma permanente sobre cualquier superficie que toca (algo así como el toque del rey midas, pero fusionado con el efecto de un trapo húmedo de cocina). Por supuesto que lugar donde se sienta este cabron automáticamente pasa a ser lugar donde ningún otro ser vivo se puede volver a sentar. Lo peor del caso es que nunca elige el mismo sitio y cuando la pestilencia llega a niveles completamente insoportables la gente termina por tomar medidas desesperadas como ESTA.
Ahora, para todos aquellos pseudo intelectuales y aficionados a esa arte obscura llamada ciencia, se de antemano que NO debería de ser posible que un trapeador combinara su material genético con el de un ser humano... bueno, por lo menos no el de un trapeador normal, pero pues hoy en día el chamuco se mete en toda clase de utensilios de cocina o de plano sobran cabrones que se ponen a jugar con uno esos conjuros de wicca de catemaco como el que revivió miles de veces a chucky y a viernes 13, así que no me sorprendería que un día llegara la mama del franelon y le dijera:
"Hijo, creo que ya tienes edad para saber sobre tu origen... fui violada por un trapeador mágico satánico que compre en Waldos"
(cualquier otra explicación siéntanse libres de expresarla)
Ahora, la segunda habilidad es menos sorprendente pero igualmente molesta.
No sé a qué le llamen ustedes "roncar", pero el sonido que emite este cabron cuando se duerme es prácticamente el mismo que hace pinche Goku cuando se está transformando en súper saiya jin. Básicamente como si le gritaras "AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHH !!!!, MALDITO FREEZEEEER !!" al mofle de un tráiler en plena frenanda con motor. Simplemente nadie puede dormir en ese autobús.
Hasta eso que alguien le tendría que dar mas crédito a Charles Darwin y a su teoría de la evolución, porque neta que a pesar de tener que viajar en condiciones equivalentes a las de Chernóbil luego de algunas semanas y una que otra hemorragia de tímpanos y nasal, medio te acostumbras a viajar con este sujeto. Con lo que no contaba es que la naturaleza había preparado otra aberración genética más para fungir como el Robin de este desaseado Batman:
La chica Carolina Herrera. Una mendiga chaparra gorda aparentemente inmune a los poderes mutantes del franelon. Su amiga, faje y confidente. Alguien que de entrada sabía que era más fácil llevar una relación con la ingle de un sumo trepado en un microbús, pero que confió en los poderes de la alquimia para seguir adelante con su relación. Todo lo que ha logrado hasta el momento lo ha conseguido poniéndose cantidades industriales de aromatizante.
Esta pendeja no se vacía todo el bote de perfume; adquiere litros y litros de versiones genérico-intercambiables en San Juan de Dios y literalmente se baña con él.
Es curioso como un olor tan exageradamente dulce puede ser tan desagradable, pero lo es. Las pocas veces que hemos logrado conciliar el sueño a pesar del franelon, llega esta tipa con su fragancia olor a panditas a todo lo que da y verdad de dios que así previamente te hayas tomado una caguama, una cartera de diazepam y una taza de té de hongo michoacano, poco podrás hacer para evitar que tu instinto de conservación te despierte al más puro estilo del sentido arácnido justo a tiempo para enterrarte un par de lápices en la nariz.
Citando a otros pasajeros del camión:
-"NO MAMES !!!" Esa pinche vieja huele como a mierda de unicornio con cagada de osito cariñosito !!"
He aquí una dramatización de lo que ocurre con nosotros los pasajeros del transporte cuando Franelon y la chica Carolina Herrera unen sus fuerzas:
En resumen, me quedaron ganas de volver a viajar en camión (privado o público) ??
Ni madres !! de aquí en adelante solo uso mi carrito y hasta con gusto pago la gasolina extra.
No dudo que para muchos Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza con relativa perfección, pero la verdad hay quienes tenemos nuestras dudas respecto a la ergonomía de su diseño, porque para ser una deidad con habilidades omnipotentes eso de la sudada del zope, los gases inflamables por el trasero y las ingles con olor a cheetos pues como que no va. Yo la verdad pienso que todavía nos hacen falta algunos cuantos miles de años para que la evolución finalmente nos prepare para viajar como sardinas en microbús, pero por el momento pues ni modo, a soportar el folklor !!
Sean Felices !!




